Now Playing Tracks

…cuando en una organización muchas personas inteligentes levantan la mano para hacer sugerencias interesantes o hacer preguntas perturbadoras sobre las decisiones y las estructuras, el trabajo se vuelve más lento…
Normalmente la inmensa mayoría de las “personas que levantan la mano” no son inteligentes sino auténticas amebas con patas. Cuando realizan “sugerencias interesantes” o “preguntas turbadoras”, normalmente son lo que coloquialmente denominamos gilipolleces.

Las personas inteligentes analizan las situaciones y abrirán la boca sólo cuando proporcione una ventaja (individual o colectiva) sobre no abrirla. Las personas que se creen inteligentes son las que están tan enamoradas de su propia voz que se dedican a hacer perder el tiempo a los demás con sus subnormalidades.

Todo esto no tiene que venir un sueco a explicárselo a nadie, cualquiera que tenga dos dedos de frente y un trabajo por cuenta ajena sabe cómo funciona el tema (excepto los que se creen inteligentes).
Un pobrecito hablador en barrapunto a propósito de un artículo del Journal of Management Studies

Conmigo no funciona el “te ignoro para que te enamores”. A mi me ignoras y te vas a la mierda.

Eso se aplica a mi persona también. Si una chica me ignora para que yo le haga caso, difícilmente lo conseguirá, porque para mí que me ignoren es que: o pasan totalmente de mí, o les resulto molesto. Y yo también tengo mi dignidad, que no transo con nadie.

Si me ignora y quiere algo conmigo, entonces hizo una mala jugada para obtener mi atención.

¿Hay algún videojuego que por lo menos te haya hecho sacar una lagrima o te de melancolía?‎ (Kevin Delgado Rodriguez)

Sonic el Erizo, porque al final el Dr. Robotnik es derrotado y lo que él quería lograr es bueno; una utopía tecnológica, un paraíso de vanguardia. El problema es que en ese mundo los animales representan a la prole como horda embrutecida en contraposición con el verdadero pensamiento de Marx (censurado paradójicamente por quienes dicen ser sus seguidores), quien lógicamente establecía que la revolución debía ser llevada a cabo por un proletariado intelectual y no por lumpen (representados adecuadamente como asnos, cerdos, monos) sin principios, sin valores, sin luces ni preparación, que son pésimos estudiantes y parásitos universitarios, pero que paradójicamente reclaman una “educación de calidad” (representados como animales que sólo ocupan tierra). Por eso Robotnik, quien es un verdadero doctor marxista (y viste de rojo) resolvió que la única solución viable era robotizarlos para que hicieran algo bueno. Pero Sonic, de la mano de su amante homosexual Tails, arruinó una oportunidad brillante, sumiendo al mundo Mobius al atraso permanente (representado como Rusia, el gigante que nunca fue).
Dross, en su Ask.fm
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