Este es un mundo gobernado y dirigido por mediocres: Esta afirmación es una obviedad, no hace falta ser muy observador para darse cuenta. Se prima la mediocridad, la ignorancia, la ausencia de cultura o la exención de pensamiento. Así funciona la sociedad actual, así se ha ido construyendo poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Se adora a “Estrellas” del morbo, quienes por vender sus vidas miserables adquieren ingentes cantidades de dinero. Se sigue a pseudomúsicos (Si Mozart resucitara se moría del susto) que a ritmo de música machacona -realizada por máquinas que analizan nadie sabe qué- lanzan mensajes vacíos y sin contenido, y cuando los tienen suelen ser mensajes que promueven acciones poco deseables. Nadie piensa, eso de pensar cansa, provoca dolor de ideas, casi nadie lee, y quien lee no entiende nada de lo que lee. Nadie parece cuestionarse nada, nadie se hace preguntas sobre casi nada; están muy ocupados decidiendo el nuevo auto que se quieren comprar -aunque el actual funcione perfectamente-, o en un nuevo complemento -y totalmente inservible- de moda, o en ser futbolista, o cantante, o estrella de televisión, o cualquier otra absurdez social. Son los mediocres, que a su vez hacen caso a otros mediocres, que a su vez están gobernados por otros mediocres. Entre todos juntos no suman un cerebro, pero ahí están.